- Juntas limpias, reproducibles y de alta resistencia
- Baja distorsión
- Sin oxidización
- Soldadura de mínima extensión
- Precisión
- Reproducibilidad
- Permite soldar metales poco afines
La soldadura mediante haz de electrones puede reducir significativamente los costes de fabricación, al suprimir fases de producción y los materiales residuales. Las operaciones tradicionales posteriores a la soldadura, como el mecanizado, tensado, limpieza o el tratamiento de calor, suelen poder evitarse, permitiendo así que el proceso de soldadura mediante haz de electrones sea el último paso antes del montaje definitivo.
El proceso de soldadura mediante haz de electrones debe llevarse a cabo en vacío, de modo que la pieza de trabajo se coloca en una cámara que puede vaciarse. Encima de dicha cámara se encuentra una pistola de electrones.
En la parte superior de la pistola de electrones se encuentra un cátodo formado por una banda de volframio a través de la cual fluye una fuerte corriente. Esta banda alcanzará una temperatura de unos 2.500 ºC y emitirá una corriente de electrones. Por debajo de la pistola se encuentra un anillo ánodo que acelera los electrones hasta entre un 50-70% la velocidad de la luz, con una tensión de hasta 60 kV. Debajo del ánodo se encuentra una lente magnética (una bobina) capaz de controlar el haz de electrones y dirigirlo al lugar por donde deban unirse las piezas de trabajo.
En la cámara de vacío, las piezas de trabajo suelen colocarse en un manipulador motorizado que las mueve respecto al haz de electrones, produciendo así soldaduras axiales o lineales.


